No pregunten cómo, cuándo, ni dónde, pero el 2021 se nos va. Estamos en la recta final, y con ella, en la época de interminables celebraciones. Entre fiestas de fin de año, amigos secretos de la oficina, de la familia, de las amigas, de la no tan amigas, de las super amigas, y claro, las comidas de Navidad y Año Nuevo, nuestra rutina de entrenamiento corre serio peligro…
La buena noticia es que aún estamos a tiempo de prevenir tantos excesos y no sabotear nuestro estado físico. Y digo ‘tantos’, porque uno que otro, obvio que son bienvenidos. La clave, sugiero yo, es ponerse el parche antes de la herida. Porque la herida se viene, ¡créanme!
¿Cómo?La primera medida preventiva es hacer un leve détox antes, limpiar el cuerpecito con una alimentación sana, aplicarse más de lo normal con los entrenamientos y si es posible, bajar uno o dos kilos, incluso 500 g (¡todo es bienvenido!).
El segundo plan de acción hay que ponerlo en marcha durante la vorágine festiva, y consiste en equiparar el aumento calórico con el gasto de energía. La ecuación es simple, si vamos a chanchear más, entonces a correr más. Como la mayoría de los eventos son PM, entonces -aunque no seas de las corredoras AM- en esta época prográmate para entrenar en la mañana, así dejarás la pega hecha para el resto del día.
Y la última recomendación, y la más importante: retomar la rutina apenas nos saquemos el cotillón de año nuevo. Cuando se acabe la chacota, hay que volver al orden de una, porque si dejamos pasar mucho tiempo, recuperar el estado físico se volverá cada vez más difícil. Y en esto sí que hablo con conocimiento de causa, pero aprendí la lección.
Así que háganle caso a esta humilde corredora buena para la fiesta, y a despedir este año con toda la energía y disfrutando de las celebraciones, pero sin tirar por la borda el trabajo que tanto no ha costado hacer durante el año. Les aseguro que cerrar este 2020 con una mentalidad runner, sin duda será buen augurio para un increíble 2022 en zapatillas.